Sin título porque está bien bonito II.

Hace tiempo escribí un post que lleva por título “Algunos días lluevo” en días pasados me sonó muchísimo el título, no saben las ganas que tenía de llorar pero las lágrimas no salían, tal vez es porque buscaban el motivo perfecto y lo encontré: el amor.

Pero no era por desamor o por alguien, simplemente necesitaba limpiar mi interior, aunque suene muy místico, necesitaba desahogarme y mala costumbre mía hacerlo en el lugar menos indicado. En el pasillo de verduras del súper, también en el trabajo.

Antes, les confieso, no me permitía demostrar otras emociones. Siempre podrán verme en puntas con el orgullo altísimo pero pude darme cuenta que eso no era lo mejor porque terminaba reprimiendo mis emociones mientras no decia nada y caminaba sonriente.

Como escribí en el post pasado: “también hay belleza en una pintura gris” porque no llevar esa frase en acción, me tarde un poco pero aquí ando aceptando los días grises, con enojos, y uno que otro llanto pero eso hace que tenga mucho que escribirles.

También en estos días me encontré al chico que aún no decido si está en pasado o presente o sea si me gusta o no. Lo primero que le dije fue: “qué bonito cabello tienes, lo tienes súper largo.”  ¡Siempre digo lo primero que viene a mi mente y con los nervios más! Creo que es parte de mi encanto.

Después de que toda la emoción se me esfumara pensé: “pude haber dicho esto, o no decir eso.” Pero al final, esa soy yo y no puedo aparentar otra cosa…

También me encuentro aprendiendo a cerrar ciclos. ¿Recuerdan que les comenté que dejamos la puerta media cerrada por sí las ganas nos ganan poder espiar? Ahora me encuentro cerrando por completo esa puerta. Es mi campaña pro amor divino, lo hago por mí, para avanzar… ¿Cómo quería que algo nuevo entrara si el pasado seguía ocupando ese lugar?

Así que de manera bonita dices adiós, para ya no estar ahí…te quedas esperando ese “algo” pero esperas tanto que ya no sabes por qué estás ahí.  Un conocido aquí me dijo: el destino te puso aquí, en esta situación. Sólo te queda una cosa: disfruta y no pienses en que pasará después. Les puedo confesar (otra vez) que fue el mejor viernes que pasé.

Me impresiona la manera en la que me ando cuidando, quieriendo, procurando. Me compró libros, me tomó una copa de vino rosa (una porque con dos ya ando pidiendo cumbia), me compro un helado, me hice un corte de cabello un radical. Y le cambio de curita a mi corazón de vez en cuando.

El miedo me frenaba muchísimo pero ahora trato de pensar que al final no pasa nada, si la arruinas tienes la oportunidad de arreglar.

Tengo citas románticas conmigo misma donde acompañarme ha sido la mejor sensación que he sentido, ser buena compañía para alguien más primero debes ser buena compañía para ti misma.

Mi lección re-aprendida es: quiérete y quiérete mucho, quiérete bien.

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