Un día en la recepción:

Llevo un mes, bueno…casi dos meses en la recepción de un gimnasio cerca de mi casa y créanme desde el primer día supe que encontraría motivo para escribir. Siempre he dicho que yo no elijo mis trabajos, ellos me eligen a mí y para salir de la rutina esta vez me toco estar en un gimnasio.

Veo como las personas desfilan con sus mejores atuendos deportivos, mientras yo como una bolsa de papitas con chile para hacer el balance perfecto entre el ejercicio ajeno y mi antojo por todas las frituras.

He sido consejera en relaciones amorosas, buzón de quejas, Cupido y una vez fui hasta enfermera.

Una amiga muy querida me decía que siempre en mis trabajos estaba muy consentida, tal vez este no sea la excepción porque un amable señor me regalo un llavero, una dulce niña me llena todos los días de dulces o a veces un instructor deja un chocolate para regalarme.

Pero lo que más puedo adorar de mi trabajo es que la gente me cuente un poquito de ella, me permita seguir creando una historia en mi cabeza para poderles contar aquí.

Lo más fijo que tengo en mi cabeza es a Carolina, la dulce niña de diez años que una tarde me pregunto sí sabía cuándo alguien te veía con ojos de amor. Como buena cursi le respondí que eso no se puede expresar con palabras al principio, tienes que sentirlo y cuando el sentimiento encuentra su cauce poco a poco salen las palabras para describirlo.

Espero encontrar pronto las mías, todavía me falta describir esta montaña rusa de emociones.

Sigo encontrando historias en los lugares más cotidianos de la ciudad, donde nadie creería que sucede algo de magia…déjenme confesar que ahí sucede.

He visto también una historia de amor clandestina (espero que mi amiga no lea esto). En un cruce de miradas saben en el momento justo para irse, en alzar una ceja y un guiño…no necesitan palabras porque sus ojos dicen todo.

Como yo, hay muchos que llevan dos lados totalmente diferentes, como el profesor de yoga que los fines de semana toca el saxofón en un restaurante argentino de la ciudad para que los presentes tengan una velada suave, romántica y un poquito sensual.

Está también el viajero que llega un par de veces y me cuenta el color de su destino, lo que hizo, lo que no encontró, lo que le movió tanto que ni siquiera pudo fotografiarlo.

Me quedan muchas historias por contar en mi estancia en recepción, me encanta escucharlas y volverlas a contar aquí.

Cerraría diciendo que todos los lugares tienen magia, encanto para que sucedan cosas…ayer fue una ciudad desconocida, hoy fue un gimnasio, mañana aún no sabemos.

pexels-photo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s