Sensualidad y seducción.

Querido amante, después de escribir de mi desnudez, creí prudente escribir sobre estas palabras que me hacen desde varias lunas atrás cosquillas en todo el cuerpo.

Sin perder el hábito adquirido en estos dos años, dejo la primera confesión. Es reconocer después de mucho mi sensualidad (evidente para muchos, desconocida para mí). ¿Cómo saberme sensual si el reflejo que me devolvía el espejo me parecía atroz? Triste leer estas líneas pero cierto, no podía creer que yo podría desatar emociones al caballero de la mesa de enfrente o la dama de mi derecha.

En esta madrugada de verano me paro frente al espejo y ahora el reflejo me parece de lo más amable hasta puedo atreverme a decir que tierno. Un desconocido alguna vez me observó, encontrando encanto en donde yo no podía creer que tenía, imaginaba que yo leía estas letras muy cerca de su oído, esa escena imaginaria me pareció lo más seductor. Porque lejos de un gesto, un cigarro con la palma abierta o un escote insolente, lo que me parece más seductor es la palabra, la manera de acomodarlas de tal forma que al final pronunciada por mis labios o un par de labios ajenos hagan que sienta hormigueo debajo del cuello y calor en el vientre.

En estos tiempos caóticos, la seducción para mi es un arte. Desde poner tus ojos en el posible amante de una o varias noches, sonreír discretamente, susurrarle algo, tocar su mano de manera ingenua, pedirle un cigarro o invitarle una copa. Toda esa escena la imagino en el sitio correcto y una sonrisa un tanto maliciosa se dibuja en mi rostro, tal vez porque pienso en el joven de ojos color café que hacen juego con sus cejas pobladas y me hacen sin querer invocar el recuerdo en esta noche donde el humo del tabaco que fumo me envuelve, me enciende, y  termina dentro de mí.

Te seduzco con la mirada, con el pronunciar palabras que eleven la temperatura de tu cuerpo, con lo que escondo y quiero que descubras, con las canciones que puedo enseñarte.

Su carta más sensual es el misterio, lo evidente que no pronuncia, que sólo sugiere, lo esconde debajo de la blusa, del lunar que se asoma atrevido sin importarle su alrededor.

Sí sigues leyendo estas letras querido, sugiero se tome una copa de vino mientras tenemos una velada agradable a través de estas letras que han llegado a su final pero que puede volver a leerlas cada que usted lo desee.

Haga clic aquí para escuchar la canción que va acorde con estas letras.
13461354_1339889489373060_1563324560_o