No quiero escribir tu nombre

No quiero escribir tu nombre, porque no quiero te borres de inmediato. Te llevo conmigo en secreto, aunque esta frase es una mentira porque si he pronunciado tu nombre, es más; me atrevo a decir que produce placer decirlo en voz alta.

No escribo tu nombre, pero siento tu presencia en las madrugadas y nunca te he visto, duermo entre cartas sin terminar, donde confieso que me quedo en vela cuidando tu sueño, que te busco debajo de las sábanas y te encuentro en mis sueños.

Quiero recostarme en tus ojeras, contar tu pestañas cuando el insomnio quiera poseerme. Enseñarte el lunar que está dos dedos debajo de mi ombligo. Encontrar la medida exacta de mis piernas (dicen las malas lenguas que miden veintidós besos,yo digo que esas lenguas no son de fiar).

No quiero escribir tu nombre, pero quiero hacerte el café y el amor cada mañana, en esas mañanas donde aún no sabes si es prudente iniciar el día ahora o dentro de cinco minutos.

Quiero que me dejes sola los domingos para conversar con la melancolía y la soledad.

Esta noche estoy en guerra con el placer, el orgullo y la ansiedad. Placer que me produce este sentir, el orgullo que no me permite admitirlo en voz alta y la ansiedad por tenerte frente a mí.

Sigo sin querer escribir tu nombre, pero quiero que descubras mis incontables lunares con tus manos, estremecerte en cada noche compartida, sentirnos el uno del otro.

En estos días, camino tambaleante entre la cordura y la sensatez. Un duelo a muerte entre la pasión versus la prudencia. Escribir tu nombre o no, confesarse o no, pronunciarme enamorada o no.

Diecinueve días y sabré con que adjetivo llamarme, aunque confieso…has llegado tan impuntualmente a mi vida, que decidí mover todos los relojes hacia tu posibilidad.

PD: Soy cada vez más tuya.

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Intensité

Desde hace dos meses dejo mis letras regadas por todas partes, en la habitación, en la cocina, en servilletas; en cigarros medio fumar y besos sin consumar.

Me deconstruyo de una manera que no me parece conocida, es fascinante ver como dejo que mis instintos más básicos y viscerales toman propia forma, son entes que me hacen el amor de manera poco convencional. Abrí mi propia caja de Pandora, a diferencia del mito, no encontré los males del mundo, sólo encontré un par de sentimientos intensos reprimidos.  

La pasión  y su aliada la intensidad me envuelven, me seducen y me acarician, provocan el movimiento trémulo de mi cuerpo.

Confieso que el estar tan cerca del mar, es parte fundamental de este vaivén de intensidades, gracias al universo por enviarme personajes opuestos a mí porque sino, esto sería una divina comedia.

Tal vez, querido lector, me encuentre diferente y lo sé…pero cada vez soy más yo, aunque no sepa a la perfección que signifique eso. Lo que sí puedo afirmar con todo el peso de estas palabras es que sigo amando la cotidianidad, las frases pintadas en las paredes por un desconocido, en el momento que las encuentro, siento que él sabe más de mi y por eso le amo, el mar que me ve llorar los domingos, dejar ir un par de lágrimas y se pierdan entre la arena y espuma.

Entre sensualidad, sexualidad, vanidad y erotismo se nos van las noches. Mi piel todavía se envuelve entre terciopelo de color pastel, aunque; cuando la luna llena se asoma, prefiero enredarme con otras pieles.

Mientras enciendo el segundo cigarro (una manía adquirida en este tiempo), encuentro placer en vivir cualquier forma de amor, involuntaria o voluntaria, de esa magia oculta, donde el azar y el destino confabulan instalarse en mis pulmones.

Me encuentro y (des)conozco en otros ojos, me pierdo en una copa de vino y en el amanecer me vuelvo a encontrar, lo que creo ser yo.

Con esta canción, emergieron estas letras.

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