Génesis

Medio día y ya quiero una copa de cualquier sustancia que sea más fuerte que el café, whisky o lo que sea, en esta petición podría entrar el alquitrán o arsénico si eso mataría todo el sentir que llevo dentro o me daría la calma que desde hace tres noches ansío. Mi pesar se debe a que no soy una buena compañera, de esas que están por un tiempo indeterminado, que danzan con la melancolía como bellas ninfas, de esas que no entregan nada en el sexo, las que no se desbordan en los domingos, no, yo no soy de esas y no quiero que me malinterpreten, a ellas no las juzgo, las amo en total plenitud, tanto que en días como hoy, deseo ser como ellas; yo por el contrario soy un sátiro, con un desaforado apetito sexual, me derrumbo, me ahogo en vino, le canto a la luna y escondo mis pesares en un recinto tan perverso que ni el mismo rey de los cielos puede acercarse.

Lo sé, mi naturaleza ha sido descrita por mí innumerables veces pero cada tanto descubro algo nuevo de mí, de mi esencia y esta vez fue que no soy una buena acompañante.

Solo soy una cortesana que deleita con una buena conversación, elocuente hasta con tres copas de vino y lee la fortuna de los seres atormentados, después de esa exquisita presentación, pasamos al vaivén de cuerpos, perdemos la poca cordura, soltamos los lazos invisibles, nos amordazamos con otros, nos estrujamos la piel, nos encomendamos a cualquier dios en este desborde de placer, de agua, de fluidos, donde nuestras almas convergen para ser solo una, porque sí, hasta en el sexo más eventual dejo mi alma,dejo un poco de mi historia, de mis ancestros que se pierden al culminar el acto. Finaliza ese vals, fumo un par de cigarrillos, tal vez más, todo depende de mis ansias.

El amante en turno, se va, se despide de manera cortés y se pierde entre la lluvia de esta ciudad, yo sé que no lo volveré a ver, que nuestros rostros jamás volverán a cruzarse a menos que uno de los dos busque al otro.

Criatura mía ¿te has dado cuenta de mi naturaleza? esta faena me deja con el cuerpo sagrado, con la voluntad hecha trizas y con la intención de amar diferente pero no puedo. Yo solo conozco de libertades compartidas, de encuentros efímeros, de sexo fortuito y de la fortuna que señalan las estrellas.

¿Habrá una víctima y un victimario al final? ¿Un corazón roto, un alma que pena por no saber ser compañía? Eso aún no lo sé, pero un vaso de aguardiente me espera al final de esta confusión.

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