Complejos siniestros

Nos conocemos desde hace un par de meses, evidentemente sentimos una atracción muy fuerte el uno por el otro y eso nos ha hecho compartir todo lo que tenemos, visto desde un sentido romántico esta frase podría imponer, pero yo lo digo de la manera más mundana posible. Porque hemos compartido el último cigarro de la noche, el secreto más oscuro, la mirada cómplice, el trago de alcohol que recorre nuestras gargantas, el café en la mañana, la saliva en el acto, el fluido en el sexo, los fetiches en cualquier lugar que se nos antoje y los complejos que albergan debajo de nuestras lenguas.

Esos seres siniestros llegaron de manera inesperada cuando nos encontrábamos acariciándonos. Sus manos empezaron a recorrer mi rostro sin una gota del maquillaje que comúnmente uso. Sus dedos recorrieron mis cejas, bajaron hasta mis mejillas y las detuve de manera firme cuando llegaron hasta mi barbilla.

En ese momento abrí los ojos y vi la mirada confundida de mi amante. «Tengo barba» le dije, y ese rubor que estaba en mis mejillas ya no era por la excitación que me producía su lengua, era de una pena tremenda. En el momento que pronuncié esa frase, él no me entendió por completo a lo que yo complementé con: «Tengo vellos muy gruesos, como si de la barba de un hombre se tratase».

En ese momento dejé de ser yo, dejé de ser cuerpo y me convertí en un complejo. ¿Cómo dejé que descubriera mi secreto? De todos los que escondo este es el más mío, el que me duele pronunciar. Una tormenta de voces se avecinaba en mi cabeza, voces conocidas que repetían al unísono: eres hombre, fea, jorobada, horrible y sinfín sinónimos que no valen la pena volver a pronunciar. Volví a mi cuerpo herida y cubrí mis senos con mis piernas, no deseaba que el siguiera contemplando mi rostro.

Él a verme tan vulnerable me pegó a su pecho, me envolvió con sus brazos y reposé en silencio. Sin nada más que perder o enseñar. Dejamos ese momento en el tocador, no quisimos ahondar más en él. No por el momento.

Nuestros cuerpos seguían tibios y nuestra lujuria aumentaba cada vez más. Nos descubríamos desde otra perspectiva, desde otro ángulo, como si nos observáramos en tercera persona. Mi espalda se arqueaba cada vez más con su roce, los huesos de su cadera se enterraban en la mía, sus manos apretaban mi cadera; entre susurros y gemidos le suplicaba que lo hiciera cada vez más fuerte.

En este instante, donde los cuerpos bailan por instinto acompañados por una sinfonía de gemidos. Decidí recorrer su espalda, navegar por todos esos lunares, cicatrices y protuberancias; tenía frente a mí el mar donde siempre quise encallar.

Suavemente acaricié su espalda con mis uñas, contuvo el gemido y me susurró en el oído: «No toques mis cicatrices ni mis protuberancias, son espantosas». Él se volvió diminuto y me observo apenado. Cuando a mí, esas imperfecciones me producían una fascinación inexplicable. ¿Cuándo nos convertimos en presos de nuestros complejos? Esas aberraciones vistas desde nuestros ojos para otros pueden ser fascinantes y no solo para otros, sino para nosotros mismos. Lo tomé entre mis brazos y le dije lo que yo me dije cuando descubrí y abracé mi barba prominente, no tienes por qué avergonzarte, amado mío; no seas preso de esos complejos como yo fui de los míos.

Nos laceraron con las palabras y las cicatrices son sensibles al tacto, a nuestro tacto. Somos el conjunto de esas heridas, vistas desde una perspectiva más gentil, desde un ángulo más humano.

Hoy quiero follar contigo en plena luz del día, donde mis defectos son más perceptibles al tacto, donde mi barba sea visible, que me tomes de ahí y me hagas tuya por un instante, donde yo entierro mis uñas en esa espalda que se parece al lado oculto de la luna.

pexels-photo-413687

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s