Adieu (Despedida número uno)

Esta carta ha tenido tantas deformaciones en su estructura que ya no sé como empezar sin perderme entre tantas emociones, recuerdos y fragmentos de ti. El dominio de mis emociones es nula; te veo con ternura / evito a toda costa cruzar mi mirada, deseo cuidarte / quiero que seamos desconocidos y así es este vaivén que no puedo controlar porque el sentimiento es demasiado y te soy honesta, me tomó por sorpresa. Lo que también me tomó por sorpresa es aplazar esta carta. Sé perfecto que esta carta no la verán tus ojos así que puedo ser tan honesta e intensa como se me antoje. Para comenzar te confesaré un par de cosas: cuidé tu sueño consultando al oráculo, te prendí inciensos para la buena fortuna, le pedí a la luna que cuidara tu corazón porque conozco su confusión. 

Deseé con todo el peso de mis entrañas no haberte conocido… o no en estas circunstancias pero no elegimos cómo o con quién nuestro hilo rojo se enreda. No quiero que estas líneas te ofendan, pero me duele coincidir de esta forma contigo, me duele que en este acto no solo somos tu y yo. En este punto del día hundirme en la fatalidad es algo que no me apetece hacer, lo que se me antoja es fundir mi cuerpo con el tuyo pero ese deseo es algo que no se podrá consumir. 

Curiosamente también el dolor está presente en mi cuerpo, siento como me quema desde de dentro, mi lengua se alista para atacar, podría herirte tal y como tu lo hiciste con tu tibieza pero no somos iguales, mi amor. Yo no quiero jalar del gatillo, no deseo herirte porque conozco tus heridas, sé perfecto donde podría cortarte, pero no lo haré… Al contrario, esta noche voy a protegerte con cuarzos y lavanda.

Siento tanto por ti que el estigma de “intensa” lo porto como estandarte de esta guerra perdida. 

¿Sabes qué me hiere? Tu manera de actuar, la forma tan hiriente de aparentar que no pasó nada. Como si los besos furtivos, las lágrimas derramadas, los secretos compartidos no hubieran existido. 

Me hiere que ya no busques mi mirada, me lastima verte y que estés ausente, me rompe que nos quedamos entre los escombros y no hicimos nada.

A pesar de todo me quedo con tu templanza, tu ternura, la magia que tienes y desconoces, lo tibio de tu cuerpo. Puedes volver a estas líneas si alguna vez dudas de ti, pero tengo que pedirte que dispares de una vez.

PD: Me enamoré. 

PD: Mañana te olvido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s